Si mezclamos los mejores piragüistas de aguas bravas del país con las blancas aguas bravas del río Gállego (Huesca) y un público completamente entregado tendremos el Campeonato de España de Estilo Libre. A veces uno se lleva una sorpresa cuando decide cubrir un evento deportivo. Nunca pensé que alguien podría literalmente volar sobre las aguas embravecidas, más bien endemoniadas, de un río. Volteretas hacia delante y hacia atrás. Con esquimotajes, remontadas, y mucha,  mucha espuma blanca. En más de una ocasión el piragüista tardaba en salir del agua mientras luchaba por dar la vuelta a la embarcación. Fuera, sus compañeros estaban preparados con una cuerda de salvamento y algunos díspuestos a entrar en el rápido si fuese necesario, lo que, a pesar de aportar seguridad, la verdad es que no resultaba nada tranquilizador.

Tras una intentona anterior de inmortalizar un encuentro de parapentistas, fustrada por el viento del Norte (que no hacía seguro el vuelo), aún quedo tiempo para seguir viajando un poco más lejos e intentarlo con los deportistas del agua, a los que el viento del norte les daba francamente igual.


El río, con un caudal crecido por las últimas lluvias de la primavera, bajaba con mucha más agua que en las semanas anteriores, en la que tuve las oportunidad de bajarlo en rafting, mucho más fácil y menos peligroso. Desde aquí mi recomendación para todos, ya que se trata de un buen lugar para iniciarse en el mundo de las aguas bravas de la mano de empresas como UR Pirineos, organizadora del Campeonato de España.

A veces los retos fotógraficos se ven agravados por las circunstancias personales, y este no fue precisamente un trabajo cómodo. Después de conducir durante cinco horas, sin dormir la noche anterior, y con muy poco tiempo para preparar el equipo, tan sólo tuve algunos momentos para poder captar las imágenes de estos deportistas en acción. Decidí llevar un material básico y fotografiar lo más cerca posible de los protagonistas (lo que casi siempre suele resultar bien), tan cerca que a veces las salpicaduras de agua llegaban hasta el lugar en que nos encontrábamos, pero con esa temperatura no vino nada mal.

Durante todo el fin de semana unos cincuenta participantes, con un gran nivel técnico, se disputaron el título. En un ambiente sano, de compañerismo y aventura, propio de estas actividades, nada que ver con esos aficionados dispuestos a matar por su equipo. Los vencedores se verán las caras en en el Campeonato de Europa, con los mejores de cada país miembro.

Fue una jornada corta, pero muy espectacular, imposible de vivir sin el buen hacer de estos chavales que cuya técnica, fuerza y valentía son envidiables. Piragüistas salvajes…¡¡¡

Organizadores:

Federación Española de Piragüismo

Club Murillo Kayak

UR Pirineos

 

 

 

Oscar Catalán

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